- Ana Victoria -
Soy la primera mujer transgénero en los cuerpos uniformados armados de Colombia. Tengo 25 años y trabajo de dragoneante del INPEC desde hace tres años. A partir de 2015 tomé la determinación de materializar mi transición. Al principio tuve unos inconvenientes con el cabello y con el uniforme, porque aunque es el mismo, la forma de llevarlo es diferente, pero cuando ocurrió el inconveniente, les expliqué que estaba en el proceso de tránsito… Ellos se negaron, dijeron que no se podía, y como yo no había leído todavía el reglamento completo, cuando llegó el cabo tuve que cortarme el pelo. Luego contacté a gente que me asesoró, y ya sabiendo más, jamás de los jamases me cortaría de nuevo el pelo… Empecé a chocar mucho con varios compañeros pero les aclaré a los comandantes que no me iba a dejar, que esto podía seguir subiendo a los altos tribunales, porque yo ya sabía que ellos me tienen que dejar… Yo iba a materializar lo que quería. Los comandantes entendieron que tengo mis derechos y que todo se iba a manejar dentro de la institución… Tuve otro lío con unas fotos que circularon en redes sociales donde me empezaron a hacer bullying, una cosa terrible… Eso me afectó mucho y me pareció curioso que la institución no comentara el suceso ni para bien ni para mal… Me pusieron algunas trabas con el proceso de cambio de documentos y en las bases de datos, pero al final tuvieron que dejarme.
Finalmente los espacios y los lugares en la sociedad se los gana uno mismo. Yo me reprimí mucho, y este fue el segundo intento de transición. Si hubiese seguido reprimiéndome, no sé qué sería de mi vida. Tuve que demostrar que esto no es un capricho, ni por andar en rumba ni nada… ¡Es porque de verdad lo quiero!