- Ligeya -
Decidí volverme activista cuando estudiaba Educación Artística en la sede del centro de la Universidad Distrital de Bogotá. Íbamos caminando con mi novia cerca de la Carrera Séptima, simplemente caminando una al lado de la otra, cuando un habitante de la calle empezó a gritarnos cosas que no escuché muy bien. Luego, nos tiró guacales de esos en los que empacan frutas en Abastos… Fue asustador. En esa misma calle también pasó otro día un camión con dos tipos que nos gritaron "¡areperas, busquen macho!” Al tiempo, en la universidad empezaron a circular correos de fotos de parejas del mismo sexo. A pie de foto decían: “Estas son las parejas que hay que sacar de la Universidad Distrital”. Pensé que si no hacía parte del cambio bien podía estar haciendo parte del problema… Ahí empezamos una conspiración artivista (activismo artístico) en la universidad. Hacíamos acciones políticas y artísticas y jornadas educativas que nos confirmaban que en la universidad había una fuerte homofobia. A la fecha de hoy, todavía seguimos camellando desde donde estemos… Algunas compañeras y yo estamos fuera de Colombia igual trabajando por la diversidad.