- María Alejandra -
A los quince años me di cuenta de que me gustaban las mujeres. Tengo una madre homofóbica e intenté hablarlo con ella a mis 18 años, dialogar con ella y explicarle lo que me pasaba, pero no lo entendió. Todos los días vivo agresiones de parte de ella, agresiones verbales y físicas. Por diversos factores todavía no puedo salir de la casa y mudarme. La discriminación más fuerte ha sido en mi ámbito familiar, pero también en la ciudad. Vivo en Pasto y la ciudad es aún muy machista y muy homofóbica. Tengo una relación estable de más de dos años y a mi chica y a mí nos han agredido verbalmente, nos han acosado en la calle, nos han dicho cosas del tipo, “eres así porque te falta un hombre”, “qué asco”, “pecadoras”, “areperas”… Es difícil entrar a ciertos lugares tomadas de la mano, da miedo que nos vayan a agredir.
Estudio psicología y mi trabajo de investigación de la universidad es con un chico y una chica transgénero. Ellos también viven la violencia y la discriminación de forma muy marcada. Nos han sacado de bares, de restaurantes, por darnos un beso. Creo que en ciudades tan pequeñas como en Pasto, hace falta que las personas LGBT se hagan más visibles. El machismo es muy marcado… hay mucho acoso en la calle si eres mujer y si eres lesbiana mucho peor.