La serie

Historias para ser

Miriam

- Miriam -

A mí me daba pena participar en las marchas del Orgullo Gay en Bogotá. Las veía y quería participar en ellas, pero me preocupaba que la gente fuera a pensar que yo era lesbiana o algo así, sobre todo la gente del trabajo. Aunque se había ganado reconocimiento, la gente seguía mirando mal a los homosexuales por así decirlo… Cuando había marchas, yo me paraba en la acera y saludaba sonriente, pero no me metía…

Resulta que un día estaba parada en la séptima, al lado de una familia típica, dos niños, papá y mamá… No creo que ellos estuvieran apoyando la marcha. Solo que no tenían por dónde pasar... Todos alrededor mío parecían ser más que todo mirones e incluso algunos de ellos murmuraban y se burlaban… Yo estoy ahí y de pronto viene un combo de drags súper escandalosas… De las filas de estas sale de pronto una que viene hacia mí, muy efusiva, me llama por mi nombre, me abraza, me da picos, me alza… Todas vienen hacia mí… los de al lado me miran con ojos de juicio… Yo no sé qué hacer, no reconozco a la reina. No sé por qué me saluda y de pronto: ¡Era Jair, mi peluquero! Lo abrazo. Me río. ¡Al que no quiere caldo le dan dos tazas! A partir de ese año, voy a todas las marchas. En la última incluso me puse una camiseta que decía “Las personas trans también tenemos familias.” Yo no soy trans…. Fue una gran experiencia.
Ver más historias