- Patricia -
Soy una chica intersexual y lesbiana. He tenido muchas discriminaciones en mi vida, con mi papá, por ejemplo, y en especial con los médicos… Me acuerdo del primer trauma que tuve cuando un médico me hizo quitar la ropa. Estábamos con la con la enfermera y me dijo “Quítese la ropa que voy a mirar qué es lo que tiene ahí, que no sé qué…” Yo esta con un dolor tenaz y cuando levantó la sábana se quedó mirándome y preguntó: “¿Y esta cosa qué es…?” Me sentí muy pequeña… En ese tiempo no tenía la misma capacidad de defenderme que ahorita… Otro ejemplo: hay muchas personas que me dicen que no voy a entrar al reino de los cielos, que no sé qué, que no sé cuánto, pero yo he estado leyendo sobre las chicas intersexuales y somos personas que, por ejemplo, los egipcios consideraban dioses.
El mundo me ha hecho más dura y he aprendido a defenderme por espacios como el del activismo que encontré hace como diez años… Yo pensaba que era la única persona que pensaba en ser así, lesbiana. Llegué de vivir en otro país y pensaba que Bogotá era muy homofóbica… Un día estaba en el mercado de las pulgas, comprando antigüedades y apenas salí de allí vi pasar la Marcha del Orgullo y, ¡juepucha! eso de lado a lado la calle. Eran como veinte cuadras de personas… Uno de los muchachos me dio un volantico del centro comunitario de diversidad sexual, en ese tiempo quedaba en Chapinero, y fui y ahí me fui integrando con toda la gente. Ahora siempre le digo a las personas: “Vive la vida bien, y como tú la sientas, porque cuando empiezas a ser tú mismo, se siente maravilloso, uno se quita un peso de encima”… Y sobre las personas que nos juzgan, dejémoslas ir, porque a veces no es que no entiendan, es que no quieren entender, se rehúsan a entender cómo somos, entonces ¡déjalos ir y sigue tu vida!