La serie

Historias para ser

Silvia

- Silvia -

Soy una persona trans que empieza a hacer el tránsito a los 48 años, después de mantener una vida muy “normal” con matrimonio, hijos y todo lo que se espera de un hombre cisgénero heterosexual... Es bien complicado, implica un montón de cuestionamientos muy fuertes, una serie de rupturas, hacerse preguntas como “¿qué vas a hacer? ¿Hasta dónde estás dispuesta a transformar tu cuerpo? ¿Ponerte hormonas para parecer una chica de veinte años? La salud es un tema delicado a esta edad. La construcción del cuerpo y de la identidad son asuntos muy complejos... Yo, por ejemplo, utilicé barba por mucho tiempo. Cuando empecé a travestirme me la quitaba, pero luego me hizo falta, así que ahora a veces me travisto sin quitarme la barba... Mi expresión de género es ahora más queer, más marica. Lo que busco es ser atípico, subvertir el género… Puedo subirme al Transmilenio con las uñas pintadas, aretes, el cabello largo y ropa de hombre, tal vez con algunas piezas muy femeninas y la gente se me queda mirando. Creo que esas personas se preguntan por lo que significa ser hombre o ser mujer, les incomoda, les llama la atención, los pone a pensar. No lo hago todo el tiempo porque es muy pesado. Creo que es importante romper los estereotipos de género y abrir discusiones más serias sobre el tema. Todos los géneros son literarios, son un cuento que te echaron: “los niños no lloran”, “las niñas se dejan el pelo largo”, esos cuentos justifican violencias y exclusiones, limitan las opciones de vivir como un ser humano… Hay que ser nuestro propio cuento.
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